¿Cada cuánto tiempo debes regar las plantas de interior?

Esta semana he sufrido un par de acusaciones demoledoras: uno que yo me sé me ha dado a entender que la informática, su impacto negativo en el profesorado y una mala gestión estratégica de las TIC podrían estar detrás de las últimas huelgas que ha sufrido la enseñanza concertada en educación (informáticos de todos los coles… mira que sois eh… ya os vale) y otra que yo me sé me ha acusado de robótico, frío, impersonal y distante. A mí, con lo que me gusta la distancia corta… con lo fácil que entra una rodillita al hígado desde ahí, en fin…

Al primero le diría que en otra vida fui el toro que mató a Manolete, y en otra anterior el aspid que se zumbó a Cleopatra. Y la segunda se moriría de envidia si hubiera tenido mi miércoles y mi jueves: trabajo en equipo con un verdadero equipo, sesiones intensas y extensas de formación, de posterior análisis y después de planificación y ejecución.

Tengo la sensación de que a veces uno no proyecta lo que quiere. Qué gran problema éste, el de la comunicación entre las personas.

Una vez leí una frase que decía «forma a tu equipo para que pueda ir a trabajar a cualquier otro sitio de la competencia, y trátales para que nunca quieran hacerlo». En ellos estamos. Y además, disfrutando como un cerdo en una charca. Y por supuesto, produciendo.

Así, da gusto.

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