El gato es mío y…

No hace falta ser un genio del marketing para saber que si quieres vender algo a alguien, debes saber lo que necesita. Entrando en detalles, si vas a vender una herramienta a una persona que conoce perfectamente su trabajo, no le puedes IMPONER cómo usarla ¿verdad?

Imagina que un carpintero va a comprar un martillo y el vendedor le dice que sí, que se lo vende, pero que el martillo sólo vale para ser utilizado por zurdos (por ejemplo). El comprador le diría “ya, pero es que yo soy ambidiestro, y en algún caso lo querré utilizar con la derecha…” e imagina ahora que el vendedor le respondería “no, no, pero es que el martillo sólo se puede usar con la izquierda. Los martillos se utilizan con una u otra mano, mira, así se clava un clavo”.

¿Absurdo, verdad? Bueno, pues esto lo he vivido yo hoy, ante una plataforma de gestión académica. No me han enseñado un producto flexible (que es donde se suponía que estaba su atractivo) sino el producto ya parametrizado para un colegio, imponiéndome que el sistema de evaluación es ese, es así y debe ser así, que el sistema de facturación es ese, es así y debe ser así… etc etc etc.

He salido corriendo sin mirar atrás, claro. Si alguien piensa que puede vender un ERP o un CRM rígido, cerrado… un sistema en el que manda el sistema y no el cliente, está perdido. Debería buscar el camino y regresar… regresar de los 80.

Hoy que es viernes y es día de risas, me han dado ganas de explicarle esto con aquello de “el gato es mío y …… cuando quiero”, pero no, no iba yo a explicar nada, iba a aprender.

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