¿Hablamos del tiempo?

El año pasado estuve en el Bett y ví una aplicación que anulaba la posibilidad de interactuar con los vídeos de YouTube. Estaba pensada para que el alumno se centrase en el contenido del vídeo y evitase pulsar para ver cuánto quedaba, darle pa’lante o pa’tras… en fin, básicamente para tener el control del tiempo.

Era bastante cara, así que no me pareció rentable plantearla en mis coles; la experiencia me dice que si hay un buen profesor y una buena disciplina, estas tonterías sobran.

… y siendo así, resulta que en la vida real nos debe faltar eso, un buen profesor y una buena disciplina, es decir, buenos gestores y un buen marco legal, porque con esto de la crisis del coronavirus estamos todos con el ansia por la nubes, sobre todo sobre todo porque no tenemos el control del tiempo.

Siendo adultos, hemos vuelto a aquella edad en la que cuando íbamos de vacaciones en el coche con aita y ama preguntábamos cada poco rato «¿aita, cuánto queda?» la incertidumbre nos está minando. Y está minando el desarrollo informático de la sociedad, es decir, que cuando salgamos de esta (porque saldremos) habremos experimentado un frenazo que no sé si podemos permitirnos.

Mientras tanto, seguiremos preguntando eso de «cuánto queda». Eso sí, como en el chiste ese de que un grupo de náufragos tiene un líder y les dice «tengo dos noticias, una buena y una mala: la buena es que hoy os cambiaréis por fin de calzoncillos. La mala es que será entre vosotros». Pues esto es lo mismo: la pregunta de «queda mucho» sólo nos la podemos hacer entre nosotros.

Parece un chiste de mal gusto. Prefería el del perro que se llamaba «mistetas». Va a ser que Matrix existe y algún capullo ha comprado esa aplicación que nos impide saber cuánto falta de nuestra propia peli.

This text is also available in: ENG