La vieja del visillo

Yo pensaba que madurar llevaba implícito aprender a vivir en sociedad, al menos los aspectos más básicos. Pensaba también que conceptos tales como intimidad, privacidad, respeto… eran de dominio público y estaban perfectamente asumidos por cualquier persona nacida en el siglo XX. Debe ser que no. Algunos tenemos la responsabilidad de que se conozca, se valore y se respete la privacidad en todas las comunicaciones, incluso de implementar sistemas de seguridad, pero creo que el problema no va a estar en los sistemas, sino en las personas. Lo explicaré con un chiste:

«en una entrevista de trabajo, el reclutador le dice al candidato: 

  • bien, cumple usted el perfil, está contratado. Bienvenido, haremos que se sienta como en casa. Acompáñeme y le enseñaré el resto de la oficina.  

Al llegar a la zona de los baños, el recién contratado le pregunta, con toda la confianza

  • oiga, ¿y podré hacer de vientre con la puerta del baño abierta?

El contratante, sorprendido, acierta a decir:

  • Hombre… pues no…

Y el contratado, con la mirada empequeñecida y gesto desconfiado responde, haciendo un gesto característico con la mano:

  • … ya veo ya…»

Hasta hace poco, me partía de risa con esta tontería, pero hoy, que he sabido que en un cole de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme ocurre que cuando alguien está haciendo fotocopias y se ausenta un momento de la fotocopiadora va un compañero a fisgar a ver qué está fotocopiando… bueno, pues ya no me hace tanta gracia, no me río. Me imagino que ese «compañero» es además el que sabía todas las claves de todo el mundo «por-si-acaso» (flipo) el que quiere estar en todas las salsas, el que… bueno… el metete. Esto equivale (conceptualmente) a mirar debajo de la falda de otra persona, a leer su correo o a hurgar en su bolso. Menos mal que no llevo faldas, ni bolso, pero… ¿y mi correo?

A Yoda pongo por testigo que si me pasa o me vuelve a pasar, le obligo a hacer de vientre con la puerta abierta. Ya veré si en el baño o en su propia mesa. Y ya de paso, para que no se aburra mientras tanto, le traslado unas nociones de privacidad, enfocada desde lo digital, pero aplicable a la vida misma.

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