Moonwalker

Desayunamos hoy con un mensaje demoledor, en periódico de tirada nacional, atención:
Google ha estado espiando a millones de niños y a sus familias en Estados Unidos y en España. Recopilando su información personal que incluye: «dónde se encuentran físicamente, las páginas web que visitan, lo que buscan en el motor de búsqueda de Google y los resultados en los que hacen click, los vídeos que ven en YouTube, su información personal de contactos, sus grabaciones de voz, las contraseñas que guardan y otra información sobre su comportamiento«.

Lógicamente cunde el pánico. En la parte que me toca vivir, profesores que se han cuestionado este tema alguna vez ven refrendados sus temores (y lo entiendo) y la opinión pública (las familias de nuestros alumnos en particular y las conversaciones de terraza de bar en las cuadrillas en general) se va a echar encima de todos los colegios que tienen sus dominios googleizados. Y son muchos, en la escuela privada y concertada prácticamente el 80% (el resto están con Microsoft, o sea, más de lo mismo) y en la escuela pública están haciendo ya el mismo camino. Esto, en España. No tengo datos actualizados de otros países desde hace un par de años.

El artículo es sensacionalista. No miente, pero ni dice toda la verdad ni explica bien lo que dice:

  • La palabra «espiar» es fea. Google recopila lo que hacemos en sus servicios, lo analiza, lo interpreta y toma decisiones con ese conocimiento para mejorar su negocio. Google, Microsoft, Decathlon, El corte Inglés, Eroski, Repsol, Zara… ¿seguimos? No lo hacen a través de encuestas, sino a través de las migas de pan que vamos dejando al usar sus servicios. Esto es importante. ¿Zara te espía? ¿Y Cortefiel? ¿Y Leroy Merlin? yo usaría otra palabra… creo que «espiar» tiene una connotación bastante controvertida. Ninguno leemos los términos de servicio (la letra pequeña) cuando nos damos de alta en Facebook, pero ahí lo pone, y bien clarito. Todo lo que hagamos en sus plataformas queda registrado. Y lo usarán como crean conveniente. Y si no queremos, no lo usemos.
  • Ahora mezclamos la palabra «espiar» con «niños» y «familias». Y a tomar por saco. Me recuerda a aquellos titulares de hace 20 años «atentado terrorista a 7 km de un colegio con muchos niños felices»…. había que poner en la misma frase esos sustantivos y el personal se indignaba más, qué leches, el personal entonces leía el artículo, si no, ni eso.
  • Otro grupo de palabras para calentarnos «recopilando su información personal». Toma ya. Y aquí entra ya el mundo-colegio: cuando un colegio pone en las manos de un niño una cuenta educativa de Google y un dispositivo, lo hace porque tiene un CURRÍCULO TIC al que dar respuesta, y en ese currículo (al menos en los centros para los que yo trabajo) está recogido que en algún momento de su itinerario formativo el niño ha de aprender a crearse una cuenta de email personal (entendiéndose que esto ha de hacerse en un par de sistemas diferentes o tres) y que ha de usarse para temas personales (a esas edades, ocio principalmente) y que la cuenta educativa es para temas educativos. ¿Me sigues? Entonces… si Google recopila datos de un alumno mientras hace sus tareas escolares (en el cole o fuera del cole) sus búsquedas, los vídeos que ve, sus contactos, etc.. lo que podrá obtener es una riqueza de información sobre la educación que damos en nuestros centros que alucinas… y que tal vez algún día se la quiera vender a nuestros gobiernos para ayudarnos a mejorar nuestros planes educativos, porque conocerá nuestras carencias y nuestras fortalezas. Además de que paralelamente, nos podrá aleccionar y mucho sobre comunicación entre niños, bullying, horarios de trabajo en casa, cosas así. Si recopila esa info será porque le interesa, y querrá sacar pasta por ello. Me parece lógico. Es una empresa privada, no son hermanitas de la caridad.

Otra cosa es que un colegio le esté dando a un niño esas herramientas y no le esté enseñando (y esto en el CURRÍCULO TIC de los coles para los que yo trabajo se llama ÉTICA DIGITAL, y está perfectamente recogido y delimitado) que tiene que diferenciar el uso personal del uso profesional de las herramientas tecnológicas (en el caso de un niño, uso personal vs uso educativo) y entonces tenemos niños que utilizan un recurso educativo (la cuenta de google) para temas personales. Y entonces sí, Google está pillando info sobre los vídeos de Fortnite que ve el niño el viernes a las 23:00 horas en su casa, por ejemplo, o las búsquedas pornográficas que hace en la soledad de su dormitorio el domingo por la mañana, mientras sus padres duermen.

¿Buscamos entonces responsables?

  • El niño es un niño, y por lo tanto, está a merced de los adultos. No creo que pueda ser responsable, al menos hasta que vaya entrando en la adolescencia.
  • El colegio tiene la responsabilidad de explicar / trabajar sobre / potenciar / poner todo lo que esté a su alcance… en todo lo relativo a diferenciar entre uso personal y uso educativo-profesional de los recursos tecnológicos. Necesita un currículo TIC que contemple no sólo el uso de herramientas (manejar Photoshop, Excel, imprimir en 3D o programar) sino también una ÉTICA DIGITAL que ayude a entender qué nos traemos entre manos.
  • La familia tiene la responsabilidad de que un ordenador es igual que unas tijeras: bien utilizado está guay, mal utilizado te puede causar una desgracia. Por eso a los niños pequeños no se les deja solos jugando con los recortables, hasta que no se tiene la certeza de que saben lo que hacen y lo que les puede pasar.

Tenemos otra opción. Caminar hacia atrás, como hacía el difunto Michael Jackson. Nos olvidamos de la tecnología y volvemos al medievo. Me da igual Google que Microsoft, Facebook o Whatsapp. Antes, en un pueblito, todo el mundo sabía lo que hacían los demás, sus costumbres, sus posibles reacciones, y le trataban en consecuencia. No le llamas BIG DATA, llámale ASTUCIA PUEBLERINA y es lo mismo, sólo que para una población de 150 personas. Ahora es lo mismo, para todo el planeta tierra. Bienvenidos a la globalización

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