Nada es imposible

Este artículo pretende recoger una metedura de pata que han cometido prácticamente todos y cada uno de los 28.000 colegios que hay en España desde el 1 de enero del año 2.000 (desde que Internet comenzó a estar presente en nuestra sociedad). Podría hablar también de esto mismo con conocimiento de causa en varios países más del planeta, pero no es el momento (no somos los únicos, vaya, aunque mal de muchos…)

Cualquier empresa, por grande o pequeña que sea, tanto si es de productos como de servicios, independientemente del sector al que pertenezca (sanidad, educación, banca, producción de bienes, servicios comerciales…) da igual: necesita tres «espacios digitales» para hacer su trabajo, como mínimo. Necesita más, claro, pero para empezar, necesita estas tres «plataformas» que explicaré a continuación.

  1. Un sitio web PRIVADO al que sólo podrán acceder los TRABAJADORES de la empresa; esta plataforma es conceptualmente una INTRANET y se suele nombrar como «área privada», «área de empresa» o incluso es posible que tenga un nombre más familiar. Perfecto. Esta aplicación debe servir para canalizar informáticamente aquellos procesos internos de gestión y comunicación tanto operativos como estratégicos (con diferentes niveles de accesos y permisos).
  2. Un sitio web PRIVADO dirigido a los CLIENTES REALES, al que sólo podrán acceder los trabajadores de la empresa y los clientes que ya son clientes, principalmente los ACTUALES (es posible que este producto tenga subsecciones para clientes antiguos). Esta plataforma es lo que conceptualmente llamamos EXTRANET.
  3. Un sitio web PÚBLICO, es decir, una plataforma que llamaremos conceptualmente PÁGINA WEB y que debe ir orientada principalmente a CLIENTES POTENCIALES (sin ser excluyente con otros grupos de interés, por supuesto).

Note el lector que que en lugar de poner «puntitos» en el párrafo anterior he querido poner «numeritos» porque el orden para hacer / tener / publicar estas tres plataformas es muy importante.

¿Y qué ha pasado en los colegios en los últimos 20 años? Pues que se han hecho muchas cosas sin orden ni concierto en este campo. Intentaré resumirlo en un par de ideas:

  • Todos los coles (o casi todos) tienen página web. La inmensa mayoría tienen además una extranet (llámala «Educamos», «Alexia», «Racima», «Seneca»…) y muy poquitos tienen una intranet. Mal empezamos, porque la intranet, es el punto de partida para todo lo demás. Si el personal de una empresa no está habituado a comunicarse y gestionarse de esta forma ¿cómo esperamos tener éxito y ser eficientes ante una extranet, en la que ya están los clientes?
  • En lugar de esto, hemos empezado por tener una página web para contar lo que somos y lo que hacemos, teniendo que ocultar en muchos casos carencias importantes. Y después hemos pasado a tener una Extranet (pánico ¿verdad?) en la que es posible que haya alguna parte sólo para el personal… pero para realizar procesos de forma muy impersonal, muy generalista… porque esa herramienta la ha hecho una empresa externa que muy probablemente no conoce la casuítistica particular de funcionamiento de cada colegio.

Resumen: en lugar de dar los pasos 1, 2 y 3 hemos dado primero el 3 y luego el 2, y ahí quietitos, hemos querido dar parte del paso 1.

¿Qué desastre no? Pues no es sólo eso… porque si entramos ya en lo técnico (con qué lenguaje de programación hacer las cosas, cómo diseñar los sistemas, dotar de recursos para la formación de los usuarios…) podríamos hablar de grandes-grandes errores cuyas consecuencias han generado malestar entre el profesorado, frustraciones… mal asunto.

Se supone que el orden de los factores no altera el producto. Bueno, no nos queda otra. Si tu cole ya tiene una web, y si tu cole ya tiene además una extranet, pues toca pensar en la intranet. Hagamos las cosas bien ¿no? No hay nada imposible. De esos 28.000 colegios hay más de 1 que necesita re-enfocar esto. Seguro. ¿El tuyo, tal vez?

Viendo la secuencia numérica correcta y siendo optimistas, a lo mejor es que no había que hacer 1 – 2 – 3 sino 3 – 2 – 1 y ya!!. Sí va a ser eso. Pues venga, al lío.

(Ilustro este artículo con una imagen mítica del gran Muhhamad Ali, uno de mis boxeadores favoritos, y lo titulo con una frase suya extraída de un discurso.)

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