Campaña «Stop anglicismos»

Cuando yo era pequeñito estudiaba inglés feliz y contento porque mis padres me obligaban, claro. Ellos pensarían que en el futuro me vendría bien como segundo idioma, y yo no caía en la cuenta de que si me iba a dedicar a la informática esta lengua estaría más presente que cualquier otra en mi día a día leyendo manuales, manejando sistemas o sencillamente, programando.

Lo que no vimos venir ninguno (ni mis padres, ni yo ni nadie en su sano juicio) era la invasión del idioma gratuitamente. Sí, me refiero al uso abusivo del inglés cuando no viene a cuento. Ya ni siquiera nos llama la atención que los slogans o los claims (he aquí dos palabras cuyo significado en castellano me cuesta encontrar) sean en inglés. Y además sin ningún complejo oye…

Empresas tipo «Pinturas Paco, Juan y Manolo» añaden en sus rótulos alegremente «painting the world»…. jajajaja….  imagino que el capital social, su mercado natural y el despliegue internacional estarán bastante lejos de Nike con su «just do it», por ejemplo, en fin… a veces no sé si reírme o llorar.

Pero lo peor es que resulta ya imposible abordar un proyecto web o analizar una plataforma de gestión o comunicación sin que cada 2 párrafos aparezcan conceptos tales como «visual thinking», «customer journey», «timeline»…. qué pesadilla oye. También ocurre con otros idiomas… vamos a ver… los idiomas son para entenderse, no para marcar diferencias (o intentarlo) en plan «soy especial». Eres especial… especialmente imbécil. O vendehumos. O vendemotos. En otro artículo hablaré de estos dos subgéneros de la especie sapiens, que guardan relación con los anglicisimos.

Y la verdad es que no sé encontrar el equilibrio entre oponerme a esto por completo y forzar el uso del castellano si estoy hablando en castellano, o hacerme una de «Bienvenido Mr. Marshall» y dejarme ganar la partida y parecer un anormal cada dos párrafos. Intentaré buscar el término medio, supongo.

 

Nota: este artículo no tengo intención de publicarlo en inglés, básicamente para que quien lee este blog al otro lado del charco no nos tome por idiotas así, en general.