Los derechos sindicales de las mulas

España, 1950. Lo habitual era utilizar mulas para trabajar el campo. Las mulas eran la fuerza de trabajo. El agricultor necesitaba mulas. Cuidaba de ellas (más o menos) para que le fueran útiles.

España, 1975. El progreso económico, social, político… la vida misma… hizo que fuera asequible para un agricultor adquirir un tractor, así que las mulas se esfumaron de la ecuación. Hasta aquí no he dicho nada nuevo.

¿Tendría sentido hoy ver una manifestación de mulas exigiendo derechos sindicales, mejores condiciones, más derechos… a los agricultores o a los políticos? Pues no, porque están fuera de la ecuación. Ya no cuentan. No tienen valor para el agricultor. A quien cuida el agricultor es a su máquina, a su tractor: su combustible, su mantenimiento…

España, 2050. Nos va a ocurrir a los humanos. No seremos ya la fuerza de trabajo que le hará falta al empleador. Estaremos fuera de la ecuación laboral. En lugar de ser reemplazados por tractores, seremos reemplazados por software, por algoritmos más concretamente, en ocasiones revestidos de aspecto robótico, incluso humanoide cuando se considere necesario, y en otras ocasiones ni eso: simple software.

Piénsalo. 2050… 2025…. quién sabe. No se trata sólo de que la evolución nos traerá nuevos puestos de trabajo y que eliminará otros obsoletos… se trata de que los puestos de trabajo que surjan, un % muy elevado será ejecutado por software o robots, y los humanos, sencillamente, no contaremos para nada ahí. Estaremos fuera de la ecuación. Y esto es lo triste, que no tendremos ni siquiera justificación para luchar… sería igual de absurdo que si mañana por la mañana hubiese una manifestación de mulas pidiendo mejoras laborales.

Bueno, me voy a la cama, que este fin de año me toca apurar y seguir trabajando «como un animal» jajajaja

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