Somos los de la sala de calderas del Titanic

La cuchara como tal se inventó allá por el siglo XIII, aunque supongo que algo parecido utilizarían los primeros sapiens. Me imagino a un neandertal diciendo «no, yo no quiero eso, que se pierde la esencia, comer «de verdad» implica coger la sopa con mis manos y tal»…. bueno pues esto es igual.

Ha tenido que estallar esto del coronavirus para que el personal se de cuenta de que algunas herramientas informáticas no son simples «accesorios» o «moderneces» o «frikadas» y nos tiene que quedar claro que la tecnología hoy en día da para trabajar en remoto, que el futuro de nuestros alumnos (cuando sean trabajadores) será muchas veces así, trabajar en remoto, y que tenemos herramientas que posibilitan que hoy impartamos las clases en remoto y mucha gente no lo ha hecho hasta hoy porque no les ha dado la gana.

Eso sí, ahora que los técnicos tenemos que hacer los deberes que no estaban hechos (y deberían) trabajando como en la sala de calderas del Titanic. Hay muchos profesores que no han querido ir dando pasos, y ahora tienen que dar un salto, y ahí estamos los técnicos, ayudando a que no tropiecen. Por eso, desde aquí pido:  dejadnos trabajar a los técnicos (voy a tener que pedir a mis compañeros que se escondan y trabajen, para poder producir bien y a gusto). Confiad en nosotros.

Somos la fuerza de la sala de calderas en estos momentos (lo somos desde hace tiempo y mucha gente no se había dado cuenta) y como paremos, se para todo.

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