Que el mundo se ha vuelto wifi es una realidad constatable. Por tierra (lo típico), mar (boyas) y aire (Starlink). Es una pasada. Pero lo más caro de una infraestructura de red en un colegio, sigue siendo el cableado. UTP, o fibra monomodo. Una pasta entre metros y mano de obra. Y eso que sólo ha de ser para conectar firewalls, switches y puntos de acceso entre sí. Y es aquí donde quiero llegar... que todavía hay directores o gerentes a los que les da más seguridad conectar su ordenador a una toma RJ45 y sentir que van más rápido y más seguros por cable. Pienso que alguno lo tiene tan claro que hasta se lo cree. Muy divertido esto. Al margen de que una red con puntos wifi profesionales de alta densidad va bastante más ligerita que un cable UTP categoría 5e (lamentablemente, la tirada de cable más extendida en cualquier colegio público o concertado, básicamente por la fecha en la que se desplegó la instalación) disponer de tomas de red hembra en las paredes de aulas u oficinas constituye un problema de seguridad serio y fácil de atacar. Si no se tiene (que no se tiene) toooodo el parque informático controlado por M.A.C. con un cerrojazo de hardware (aunque el spoofing está a la orden del día y clonarse una M.A.C. es cuestión de un par de minutos o tres) cualquiera se puede conectar con un ordenador y liarla: DHCP, por ejemplo... una IP duplicada, por ejemplo.... sniffing, por ejemplo... se me ocurren tantas gamberradas o incluso maldades... Por eso si se ha da auditar la seguridad de una red y todavía se conservan las conexiones de pared (jope, se hicieron en su día y se pagaron caras ¡¡cómo las vas a quitar!!... aunque no se usen) el punto rojo bermellón es instantáneo. ¿La red ideal? Bueno, hay mucho que contar... pero empecemos por decir que sea absolutamente inalámbrica... con un HotSpot o un servidor Bind o similar (nominal... que cada usuario tenga claro que inicia sesión en la red y dejará un bonito log de todo lo que haga). Así que si, sea pues, que el mundo se haya vuelto wifi no es mala cosa.