Bueno, bueno, bueno.... esta frase la vengo oyendo desde que empecé a trabajar y siempre me ha cortocircuitado el cerebro. Suele ser el mensaje que se da cuando se elude responder a algo que no se había planteado el destinatario previamente... cuando algo le hace ver que su enfoque inicial era incorrecto. Y lo digo así, incorrecto, porque un colegio es, entre otras muchas cosas, una empresa. Y si fuera que estuvieramos hablando con el propietario único del colegio (imaginemos a un señor o señora que en lugar de montar una panadería o un bar, monta un colegio) pues vale, a lo mejor para él o ella hay matices personales, implicaciones, visión... que le hacen tomar otra perpectiva visual. Pero lo que me alucina es que este mensaje siempre venga de empleados. Y lo vuelvo a decir así, empleados, porque un colegio es una empresa: no se tú, yo veo convenios, horarios, registros de jornada laboral, certificaciones, salarios, nóminas, derechos sindicales... vamos, que no se parece mucho a un club de montaña o a un txoko o a la cuadrilla de los fines de semana que organizan una escapada al monte. Tengo claro que no se le puede pedir que tenga "visión de empresa" a una profesora que es capaz de coger en brazos al niño de 3 años que llora desconsolado, en detrimento de los otros 24. O al profesor que se queda fuera de horario a repasar con el alumno al que le cuesta más que a los demás. Pero también tengo claro que en los puestos directivos y en los puestos técnicos, hay que EXIGIR que esas personas tengan visión de empresa, con todos sus matices. Y termino aclarando que con la expresión "todos sus matices" quiero trasladar que la visión de empresa no ha de ser fría o implacable, tiránica ni explotadora. Por encima de todo, esta el usuario ("la capa 8"... lo principal de una red... el personal de sistemas entenderá mejor esta expresión) ya que si no hay trabajadores... por muchos agentes IA que tengamos... no hay empresa. No hay institución. El respeto a la persona es esencial. Eso nos convierte en verdaderos líderes, en una verdadera empresa. Dicho quede. Pero dicho quede también que un colegio es, entre otras cosas, una empresa. Huye (o al menos no des responsabilidades) a quien defienda lo contrario.