Hemos vivido unos años en los que parecía que el ordenador iba a ser sustituido por el ipad (o tablet android) y éste luego por el smartphone, que fue creciendo en tamaño y en capacidades. No ha sido cierto. O al menos, no tanto como parecía. Nos sigue haciendo falta un ordenador. Para PRODUCIR (contenidos, código) e incluso para CONSULTAR (por el tamaño de la pantalla) y ahora ya para interactuar con la IA o para delegar en ella (las funcionalidades tipo "Work" están orientadas a entornos desktop) el ordenador sigue siendo el dispositivo estrella. Lo malo es que cuesta dinero. Y dura poco. Y es vulnerable al uso (portátiles... movimiento... fragilidad...) y a las actualizaciones de software, al malware, a los requerimientos de memoria RAM.... Y esto es un problema. O al menos, un pequeño quebradero de cabeza. En países como México o Portugal o en el estado de Nueva York me consta que desde hace varios años (más de 15) se ha ido imponiendo en Educación el modelo BYOD: el trabajador utiliza SU propio ordenador a cambio de recibir una compensación ecónomica anual equivalente al valor anual de amortización de un dispositivo standard y lo utiliza en su día a día laboral. Siempre cumpliendo unos requisitos técnicos mínimos, cumpliendo con la LOPD y adaptando la seguridad del dispositivo a las exigencias de la empresa, que además se lo cuida y revisa un par de veces al año (o cuando hay problemas técnicos). Aquí en España vamos dando pasitos en Bachillerato y ciclos altos de FP para imitar a las universidades e invitamos a los alumnos a que hagan BYOD, pero... ¿acaso no estamos todos más cómodos con nuestro propio ordenador? Eso sí, hay que tener detrás un buen equipo de TI que tenga bien diseñada y controlada una buena infraestructura, cibersegura, estable, monitorizable.... ¿Te cuadra? ¿Te cuadraría?