Los inicios de curso siempre son cuesta arriba, supongo que en todos los ámbitos de la vida educativa, yo me centro en la parte que me toca, la tecnológica. El verano es el mejor compañero para olvidarse de las contraseñas (y si ha sido un buen verano, hasta del propio nombre de usuario / cuenta de email) así que entre eso y que además hay que sumar a esta ecuación la aparición de nuevos usuarios, o nuevos sistemas en los que iniciar sesión, siempre hay un par de días (o 7) en los que hace falta resetear contraseñas. A niños, jóvenes y adultos, no se libra nadie. Al margen de que el mensaje suele ser "esto no funciona" en lugar de "igual estoy haciendo algo mal", la realidad es que en casi ningún sitio he visto tener configurado con cariño y precisión de forma preventiva algo tan sencillo como una cuenta alternativa (personal) de recuperación o un teléfono móvil (para los adultos). La vida sería maravillosa si cada vez que creamos una cuenta de acceso a algo tuviéramos presente el plan B, es decir, una cuenta de recuperación. Si además tenemos en cuenta que también hay que establecer 2FA (Internet es un hervidero de hackers) sólo tardaríamos entre 30 segundos y 1 minutos más en dejar esto niquelado, para cuando truene. Dos indicaciones sencillas que se den en un proceso de onboarding.... y listo.