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Iñaki Fernándezinakifernandez.com
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La inteligencia artificial en el aula no sustituye el criterio pedagógico

Comprar un copiloto no es una estrategia. Sin una idea clara de qué es una buena respuesta para un alumno de doce años, la herramienta sólo acelera el desorden.

En muchos claustros la pregunta del trimestre ya no es si hay que usar inteligencia artificial, sino cuál hay que contratar. El catálogo es ruidoso y la presión, real: familias, administración y el propio profesorado sienten que llegar tarde es quedarse fuera.

Ese apuro es mala consejera. Un modelo de lenguaje no sabe si el centro quiere que el alumnado redacte, resuma, investigue o simplemente entregue. Hace lo que se le pide, con la fluidez de quien no se juega el curso. Si el equipo directivo no ha decidido qué es una respuesta aceptable, la herramienta rellena el vacío con texto plausible.

Lo que sí cabe decidir ahora

  • Qué tareas siguen siendo humanas: evaluar, tutorizar, decidir el ritmo.
  • Qué datos del alumnado no salen del centro, ni siquiera «para mejorar el modelo».
  • Quién responde el lunes si la plataforma falla a las ocho de la mañana.

La innovación útil, en un colegio, no se mide por el número de licencias. Se mide por si el equipo puede explicar, en una frase, para qué sirve esa licencia el martes a tercera hora.

Fuente Notas de consultoría

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